Por Jesús Pando Díaz
Abogado penalista | Director de PANDO ABOGADOS
Recibir una citación judicial como investigado suele provocar una reacción inmediata: preocupación por saber qué ha ocurrido y qué debe decirse cuando llegue el momento de declarar.
Sin embargo, una defensa penal correctamente planteada no empieza preparando respuestas.
Empieza antes.
Antes de decidir si un investigado debe declarar, guardar silencio o contestar únicamente determinadas preguntas, resulta esencial conocer qué se investiga, qué pruebas existen y qué estrategia resulta más conveniente.
En PANDO ABOGADOS, despacho especializado en Derecho Penal en Madrid, consideramos la declaración del investigado una actuación procesal que debe prepararse después de estudiar el procedimiento, nunca de forma improvisada.
- Conocer exactamente qué hechos se atribuyen al investigado
El primer paso consiste en determinar qué se está investigando.
El artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal reconoce a toda persona a quien se atribuya un hecho punible el derecho a ser informada de los hechos que se le atribuyen, con suficiente detalle para permitir el ejercicio efectivo de su defensa.
Parece evidente, pero existe una diferencia enorme entre conocer informalmente que alguien "le ha denunciado" y disponer de la información procesal necesaria para preparar una defensa.
La estrategia debe construirse sobre lo que realmente consta en el procedimiento.
- Examinar las actuaciones antes de declarar
Este punto es especialmente importante.
El propio artículo 118 LECrim reconoce el derecho del investigado a examinar las actuaciones con la debida antelación para salvaguardar el derecho de defensa y, en todo caso, antes de prestar declaración, con las excepciones legalmente previstas.
Por tanto, cuando procesalmente resulte posible, el abogado debe estudiar antes de la declaración qué elementos existen contra su cliente.
Puede haber:
- una denuncia;
- un atestado policial;
- declaraciones de testigos;
- informes médicos;
- fotografías;
- conversaciones;
- grabaciones;
- documentación bancaria;
- informes policiales;
- periciales.
Declarar sin conocer la prueba puede significar renunciar a una de las principales ventajas de una defensa preparada.
- Escuchar al cliente después de conocer el procedimiento
Existe otro error frecuente: preparar la declaración únicamente escuchando la versión del investigado.
Naturalmente, conocer su relato es imprescindible.
Pero el abogado debe contrastarlo con el contenido de las actuaciones.
A veces existen circunstancias que el cliente considera irrelevantes y que, después de estudiar el procedimiento, resultan decisivas.
En otras ocasiones ocurre exactamente lo contrario: el investigado está enormemente preocupado por una circunstancia que jurídicamente tiene escasa trascendencia.
El trabajo del abogado penalista consiste precisamente en separar lo emocional de lo jurídicamente relevante y construir la estrategia sobre hechos y prueba.
- Buscar la prueba que todavía no está en el procedimiento
Este puede ser uno de los momentos más importantes de la defensa.
No basta con analizar qué pruebas tiene la acusación.
También debemos preguntarnos:
¿Qué podemos acreditar nosotros?
Conversaciones de WhatsApp, correos electrónicos, vídeos, geolocalizaciones obtenidas legítimamente, documentación bancaria, testigos o informes pueden modificar completamente la interpretación inicial de unos hechos.
En algunos procedimientos, la defensa puede interesar la práctica de diligencias que considere relevantes para esclarecer lo sucedido.
La fase de instrucción no debe entenderse únicamente como un periodo en el que el investigado espera a conocer qué hace el Juzgado.
También es el momento de construir activamente la defensa.
- Decidir si conviene declarar
El investigado tiene derecho a guardar silencio, a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable. Es una garantía expresamente reconocida por la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Por tanto, la pregunta correcta no es:
"¿Qué tengo que decir?"
La pregunta correcta es:
"¿Me conviene declarar?"
En determinados procedimientos, una declaración detallada puede permitir aclarar inmediatamente lo ocurrido.
En otros, puede resultar estratégicamente preferible no declarar en ese momento.
Y existen casos en los que puede resultar conveniente responder a unas preguntas y no a otras.
No existe una regla universal.
Existe una decisión estratégica que debe adoptarse después de conocer el procedimiento.
- Preparar la declaración con el cliente
Si finalmente se decide declarar, la preparación no consiste en aprender un relato de memoria.
Consiste en que el investigado:
- comprenda qué se está investigando;
- conozca cómo se desarrollará la declaración;
- sepa qué cuestiones pueden resultar relevantes;
- recuerde que puede consultar con su abogado;
- entienda sus derechos;
- y pueda explicar los hechos con claridad y precisión.
El artículo 775 LECrim establece, además, que en la primera comparecencia judicial el investigado debe ser informado de los hechos que se le imputan y permite la entrevista reservada con su abogado antes y después de declarar.
Una declaración judicial no debe convertirse en una improvisación.
- Pensar desde el primer día en el archivo
Este es probablemente el punto que más diferencia nuestra forma de afrontar una instrucción penal.
El objetivo de la defensa no debe ser necesariamente esperar a que termine la investigación para defenderse posteriormente en juicio.
Cuando jurídicamente resulte viable, hay que estudiar desde el inicio si existen argumentos y prueba suficientes para solicitar el sobreseimiento.
La propia web de PANDO ABOGADOS recoge diferentes procedimientos en los que hemos obtenido resoluciones de archivo antes de la apertura de juicio oral.
El procedimiento penal dispone precisamente de mecanismos para finalizar una investigación cuando no concurren elementos suficientes para continuarla.
¿Una citación como investigado significa que voy a ir a juicio?
No.
Ser investigado no equivale a ser acusado ni, mucho menos, condenado.
La fase de instrucción tiene precisamente por objeto investigar los hechos y determinar si existen elementos suficientes para continuar el procedimiento.
Por eso resulta tan importante intervenir correctamente durante esta fase.
Una defensa penal bien planteada debe valorar todas las posibilidades procesales existentes, incluida la solicitud de archivo cuando resulte jurídicamente procedente.
¿Qué documentos debe enviar a su abogado?
Si ha recibido una citación, recomendamos conservar inmediatamente:
- la propia citación;
- cualquier denuncia o documentación que tenga;
- conversaciones relacionadas con los hechos;
- correos electrónicos;
- fotografías y vídeos;
- documentación bancaria, cuando sea relevante;
- datos de posibles testigos;
- informes médicos;
- cualquier comunicación recibida de la Policía, Guardia Civil o Juzgado.
No elimine documentación relacionada con los hechos y no contacte con la persona denunciante para intentar "arreglar" personalmente la situación sin consultar antes con su abogado.
Una actuación aparentemente inocente puede adquirir posteriormente una interpretación completamente diferente dentro de un procedimiento penal.
¿Cuándo debe contactar con un abogado penalista?
Lo antes posible después de recibir la citación.
No porque toda investigación vaya a terminar en juicio, sino precisamente porque las primeras decisiones pueden condicionar las siguientes.
Conocer las actuaciones, preservar pruebas, valorar diligencias y decidir correctamente cómo afrontar la declaración proporciona a la defensa capacidad de anticipación.
Esperar hasta el día anterior a declarar reduce innecesariamente ese margen.
Abogado penalista para declaración como investigado en Madrid
En PANDO ABOGADOS, como abogados penalistas en Madrid, asumimos la defensa desde las primeras fases de la investigación penal.
Nuestro trabajo comienza estudiando el procedimiento y la prueba existente para decidir después, junto con el cliente, la estrategia más adecuada.
Si ha recibido una citación como investigado en Madrid, podemos estudiar su procedimiento antes de la declaración y preparar su defensa desde el primer momento.
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